Cuando sientes que Dios tarda en responder
La espera no es abandono. Una reflexión sobre confiar en el tiempo de Dios cuando la respuesta no llega todavía.
“Espera a Jehová; esfuérzate, y aliéntese tu corazón; sí, espera a Jehová.”Salmos 27:14
Todos hemos pasado por una temporada así: oramos, confiamos y, sin embargo, parece que el cielo guarda silencio. Pasan los días, a veces los años, y la respuesta no llega. Es fácil pensar que Dios se olvidó de nosotros.
Pero la Biblia nos muestra algo distinto. La espera no es abandono; muchas veces es preparación.
Lo que Dios hace mientras esperas
Abraham esperó años por la promesa de un hijo. José pasó tiempo en un pozo y en una cárcel antes de llegar al palacio. Moisés vivió cuarenta años en el desierto antes de guiar a un pueblo. En cada historia, el tiempo que parecía perdido era el tiempo en que Dios formaba el carácter de quien iba a recibir la promesa.
Tres actitudes para esperar bien
- Seguir orando. La oración no es un trámite para conseguir algo; es mantener abierta la conversación con quien te ama.
- Seguir obedeciendo. Haz hoy lo que sabes que es correcto, aunque todavía no veas el resultado.
- Seguir agradeciendo. Agradece lo que Dios ya hizo. La gratitud cuida el corazón cuando la espera se alarga.
Una palabra para hoy
El salmista no dice «espera sentado y resignado». Dice: esfuérzate, y aliéntese tu corazón. Esperar en Dios es una forma activa de fe. Hoy, en lugar de preguntarte por qué tarda, pregúntate qué quiere enseñarte mientras esperas.
Dios no llega tarde. Llega exactamente cuando tú puedes recibir lo que Él preparó.
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